Si eres como muchos estudiantes, tu primer año de universidad conlleva un montón de primeras veces.
En el caso de que la universidad se encuentre en otra ciudad, puede que sea la primera vez que vivas separado de tu familia, que controles tu propio horario, y que tal vez, incluso laves tu propia ropa.
Y lo que es más importante, puede ser también la primera vez que seas responsable de tus propias finanzas. Si es así, querrás establecer hábitos inteligentes de gestión del dinero para crecer financieramente durante tus años universitarios.
Estos tres consejos financieros para estudiantes universitarios pueden ayudarte a evitar los obstáculos más comunes y a lograr el bienestar financiero.
1. Calcula tus gastos
Es posible que cuentes con ayuda financiera, ahorros o apoyo familiar que cubra una parte o la totalidad de tus gastos de matrícula y alojamiento. También es posible que tengas que hacer frente a muchos otros gastos en tu primer año de universidad, como por ejemplo:
- Libros
- Alimentación
- Artículos esenciales para tu departamento universitario
- Bencina, en el caso de que uses auto
- Gastos de transporte público
- Un plan de telefonía móvil
- Seguro de salud y gastos médicos
- Gastos de entretenimiento y socialización
Calcula cuánto costarán estos gastos para poder crear un plan para pagarlos. Si entras a ciegas, tú y tus finanzas pueden tropezar fácilmente y caer.
También puedes buscar formas de reducir estos costes. Por ejemplo, puedes pedir los libros en la biblioteca en vez de comprarlos. También, puedes utilizar una bicicleta como medio de transporte.
2. Controla tus gastos
Cualquiera que lleve la cuenta de todos sus gastos sólo en su cabeza se está preparando para un desastre financiero.
Es fundamental llevar un registro claro y actualizado de en qué se gasta el dinero y cuándo. Cuando observas cada peso, te das cuenta de esos pequeños gastos que parecen no costar casi nada en el momento, pueden sumarse rápidamente a lo largo del año escolar hasta alcanzar un monto considerable.
Puedes utilizar aplicaciones para controlar tus gastos. Muchas de ellas se conectan directamente a tus cuentas bancarias, tales como Spendee o Fintonic.
3. Aprende sobre las prácticas crediticias
Una vez que cumplas los 18 años y te conviertas en un adulto legalmente capaz de gestionar tus finanzas sin la supervisión de tus padres o tutores, algunos prestamistas se aprovecharán de tu inexperiencia ofreciéndote tarjetas de crédito o préstamos con costes elevados y otras condiciones dudosas.
Los nuevos estudiantes universitarios son especialmente susceptibles si estos prestamistas les ofrecen un acceso rápido y fácil al dinero.
Pero una tarjeta que se te promociona directamente puede no ser la mejor opción; de hecho, puede ser la peor. Es más inteligente considerar si realmente necesitas una tarjeta de crédito, especialmente si obtienes un sólido paquete de ayuda financiera que incluye subvenciones o becas, que no tienes que devolver.
Si decides solicitar una tarjeta o un préstamo, investiga las tarjetas y los préstamos disponibles con alguien experto. Con su orientación, compara los límites de gasto, los tipos de interés, las penalizaciones, las comisiones, las opciones de reembolso y otras condiciones para encontrar la más adecuada para ti.
Por otro lado, también puedes empezar a poner tus ahorros en un lugar en donde no se desvalorice. Por ejemplo, puedes ir depositando mensualmente un monto en plataformas como este sitio web e invertir en depósitos a plazo, una de las formas más seguras de resguardar el capital.